Horóscopo chino: La historia

Foto: Sara Ramírez Sáez (www.kitakutikula.com)

Los chinos utilizan el calendario lunar para medir su tiempo. Aunque actualmente también emplean el calendario gregoriano, las fiestas tradicionales las siguen midiendo por el tradicional, el lunar. A cada año del calendario chino le corresponde un animal.  Aquí tenéis la historia del nacimiento del horóscopo chino o 十二生肖 ( shí ér shēng xiào)

Hace mucho tiempo, en el antiguo Reino del Centro, hoy conocido como China, vivía el Emperador de Jade. Un emperador muy sabio que gestionaba todos los asuntos de estado a la perfección. Sin embargo, el tiempo pasó y el Emperador se fue haciendo viejo. Ya no podía saber en que año vivía, ni que asuntos tratar. Así que pensó y pensó hasta encontrar una solución.

Como era un amante de los animales decidió otorgar a cada año del calendario lunar el nombre de un animal. Pero encontraba injusto elegir a sus preferidos, lo mejor sería organizar una carrera para que los 12 primeros animales (por orden de llegada) tuvieran como premio poner su nombre en el año lunar.

De esta manera el Emperador de Jade reunió a los animales y les dijo: “La semana que viene estáis todos invitados a participar en la carrera. Solo los 12 que lleguen antes tendrán premio”. Los animales se pusieron todos muy contentos. ¿Quiénes fueron los ganadores?

Antes de conocerlos debéis saber una historia que sucedió durante la carrera.

Por aquel entonces el gato y la rata eran muy, muy buenos amigos. Tan buenos, que iban siempre juntos a todas partes. Los dos decidieron participar en la carrera, pero la rata no dejó de pensar en todo la semana como poder ganarla, ¡quería ser la primera!. Al gato le daba igual, lo importante era participar.

Llegó el día de la competición. Y todos los animales atravesaron montañas, llanuras y valles. El buey, el gato y la rata eran los 3 primeros. El último tramo de la carrera consistía en cruzar un río de abundante agua. ¿Cómo podrían atravesarlo el gato y la rata? La rata, muy lista, le dijo al buey: “tu que eres fuerte y sabes nadar, podrías ayudarnos a cruzar el río sobre tu espalda. Cuando lleguemos a la orilla empezamos de nuevo la competición”. El buey, de gran corazón, aceptó la propuesta de la rata. A mitad del río la rata divisó el palacio del emperador, listo para recibir a los ganadores. Llena de ambición por ser la primera empujó al gato y lo tiró al agua. El gato empezó a maullar “miao, miao”. El buey le preguntó a la rata: ” ¿Qué es ese ruido?”, a lo que rata contestó: “es el viento, no te preocupes. Sigue nadando”. En el momento que el buey puso su pezuña en la orilla, la rata saltó por encima y ni siquiera esperó a iniciar justamente la carrera. Claro está que la primera en llegar a la meta fue ella, seguida de un cansado buey.

El tercer puesto se lo ganó el valeroso tigre, seguido de un saltarín conejo. El quinto fue el dragón, que llegó volando. La serpiente, el caballo y la cabra fueron sexto, séptimo y octavo, respectivamente. Y  el mono, el gallo, el perro y el cerdo (ansioso por celebrar su llegada con una buena comida) fueron los últimos en llegar.

Cuando la fiesta de celebración empezó y los ganadores ya comían junto al Emperador de Jade, llegó el gato muy enfadado, y se enteró de que ya no podía tener premio. Desde entonces le juró a la rata que serían por siempre jamás enemigas. Y que la cazaría allá donde estuviese para comersela.

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